Yuri Cherñakov trabaja como comisario de policía todavía tres años, pero a pesar de esto, goza entre los vecinos del territorio de su servicio respeto y autoridad.
Una confirmación ordinaria de esto es la carta que haya llegado al periódico urbano. «Muchas gracias a nuestro comisario de policía Yuri Cherñakov por la conciencia, honestidad, amor verdadero a su trabajo y a la gente... Cuando él acabó de empezar a trabajar me dirigí a él con la petición de hablar con mi hijo adolescente. Entonces estuve desesperada: Artiom se crecía sin padre en la edad difícil se ató con una mala compañía: tomaba alcohol, se peleaba, пил, golfeaba. Mis ruegos olvidar de los «amigos», persuasiones, lagrimas no infuían en el hijo. Él abandonó el Instituto... Y me pareció que Artiom nunca se volviere a la vida normal, no me imaginaba como ayudarle. Yuri Cherñakov respondió a mi petición, conversó con mi hijo, y luego ofreció comunicarse como buen amigo. Gracias a la ayuda del comisario, Artiom se realizó como persona, hombre y trabajados concienzudo. En mucho, sus éxitos de hoy es el resultado del trabajo del comisario, precisamente gracias a Yuri Cherñakov, ahora yo puedo ser orgullo por mi hijo».
Y el Ministerio de Asuntos Interiores podrá de derecho ser orgullo por tales oficiales como el alférez de policía Yuri Cherñakov. Como muestra la práctica, la eficiencia y capacidad resolutiva de los comisarios son lo solo las cifras secas de la estadística. A veces una suerte humana concreta salvada significa mucho más que decenas protocolos levantados. Y la relación humana a la gente, a los cuales el policía debe proteger, a los cuales por el deber del servicio está obligado ayudar, es totalmente imprecisable.
Servicio de prensa de la Dirección General de Asuntos Interiores de la provincia de Kémerovo
